Massimo Maria Carpinteri, 2023-24, cm. 30×60, óleo sobre lienzo
TRISTEZA Y TULIPANES
SINOPSIS:
Este cuento es una delicada metáfora sobre el duelo, la esperanza y el renacer del amor. La tristeza de Virginia se transforma en belleza gracias a la silenciosa ternura de Andrés, cuyas flores simbolizan paciencia y renacimiento. La narrativa combina melancolía y lirismo con una sensibilidad poética que convierte el dolor en algo casi sagrado. Es una historia que habla del poder sanador del tiempo y de los pequeños gestos invisibles que preparan el terreno para una nueva felicidad. Sutil, emotivo y profundamente humano.
TRISTEZA Y TULIPANES
Virginia llora sin parar. Está en el balcón. Llora porque la tristeza la domina y, como lo hace un sapo con su saliva venenosa, escupe su triste dolor. Esta vez también ha perdido a su hombre y no puede descansar. Ella cree en el amor, pero parece que el amor ha dejado de creer en ella. La acompaña un segmento de la luna que ha decidido esconderse para crear más intimidad. Apoyándose en la barandilla, se lleva una mano a la cara para consolarse. Todavía echa de menos las caricias de su amado que ahora se encuentra en un mundo alejado del suyo. La dejó en un largo viaje y nada se puede salvar.
Cuando termina una historia siempre hay uno de los dos que se siente peor y si no encuentras la manera de hacer sentir mal al otro, sólo quedan las lágrimas para hacernos compañía. De niña Virginia creía en los cuentos de hadas y de adulta cree en historias hechas no de despedidas y arrepentimientos, sino de aquellas que no dejan remordimientos porque uno las ha vivido intensamente, y por eso duelen más.
Andrés, el vecino de abajo, con su bufanda calentita y su chaqueta azul, no deja de mirarla. Incluso con el corazón roto, la encuentra adorable. Escucha discretamente sus suspiros cada día y abre un paraguas en su balcón para desviar las lágrimas y estas sean el nutrimento de las flores. Se dio cuenta que estas hacían crecer tulipanes de mil colores: rojos para la llegada de un amor perfecto e irresistible, amarillos para ganarse el cariño y perder el miedo, naranjas para encontrar la armonía y el entendimiento con los que pronto llegarán.
Según una leyenda, los tulipanes nacieron de las gotas de sangre de un hombre que se quitó la vida por amor a una mujer, pero esta vez solo ha hecho falta agua para la llegada de un nuevo amor, quizás un poco más perfecto y equilibrado. Andrés ya tiene esto en mente desde hace tiempo. Al principio esperará a que se formen seis pétalos aterciopelados y fragantes en cada tulipán, luego, en cuanto florezcan, los recogerá y, finalmente, dejará uno de diferente color detrás de la puerta de su condominio. Hará esto hasta que no salgan más flores de su jarrón. En ese momento, estará seguro de que a Virginia se le han acabado las lágrimas y podrá volver a escuchar su risa.
Virginia y Andrés están a dos metros de la felicidad, pero ahora necesitan su tristeza y sus tulipanes antes de conocerse y viajar en aviones que los llevarán hacia nuevas rutas. En ese momento, Virginia se soltará su larga melena rubia y recuperará su sonrisa. Ya lleva un vestido que anuncia la primavera y un lazo en el pelo como los de los paquetes de regalo. La sorpresa no está tan lejana para Virginia y Andrés lo sabe.

