Carmelisa y Massimo
A veces sucede que comienzas un viaje solo.
A veces en este viaje no sabes cuál es el camino correcto y ni siquiera conoces cuándo o si llegarás. Tenemos tanto entusiasmo como miedo en el corazón, miramos a nuestro alrededor y todo nos parece nuevo e incierto.
Y a veces sucede que a mitad del camino se suma un compañero de viaje y el hecho de ver el mundo a través de los ojos del otro nos hace sentir más seguros, nos regala emociones y sensaciones que nunca hubiéramos experimentado solos.
Carmelisa y Massimo son dos colegas soñadores, a menudo hablan de viajes reales o imaginarios, comparten las maravillas y miserias del mundo que los rodea. Massimo siempre ha admirado la capacidad de Carmelisa para hacer volar las palabras, para hacerlas desprenderse de la página como si hubieran salido volando. Las palabras de Carmelisa saben transformar el dolor en ligereza, el miedo en fantasía, la gravedad en mundo real y en imágenes luminosas.
Massimo explora el mundo de los niños con su pintura, no para volver atrás (no hay nostalgia de la inocencia en sus imágenes), sino que intenta hacer lo que hacen los niños con todo lo que les preocupa o les asusta: transformarlo en un juego. ¿Nos hemos preguntado alguna vez por qué a los niños les encantan tanto los dinosaurios, los monstruos y los robots asesinos?
Por eso era inevitable que tarde o temprano Carmelisa y Massimo se encontraran a medio camino, que compartieran un viaje y un sueño. Un proyecto que comenzó a finales del año pasado cuando Carmelisa comenzó a escribir la primera de una serie de historias que partían de un cuadro, releyéndolo, reinventándolo e interpretándolo con sus palabras. Muchas veces sin saber qué había detrás de la imagen, pero siempre enriqueciendo el contenido de las pinturas con nuevos significados y emociones.
Fue el inicio de un viaje apasionante, en el que compartir el esfuerzo del trabajo (el arte a veces es trabajo, es esfuerzo), multiplicó las ideas, la alegría de crear, abrió fronteras y cambió puntos de vista.
Así nació la idea de acompañar la exposición con un libro que recogiera esta experiencia, que testimonia el encuentro entre palabras y colores, entre imaginación y formas. Una experiencia que queríamos compartir con vosotros que tenéis en vuestras manos este pequeño gran recipiente de sueños, que Carmelisa y Massimo han hecho crecer día a día con paciencia y amor. Porque los sueños, si se sueñan juntos, pueden hacerse realidad. A veces pasa
