Massimo Maria Carpinteri, 2023-24, olio su tela -cm 40×60
SAMUEL SOÑANDO
SINOPSIS:
Este cuento es una tierna y mágica aventura que mezcla el mundo real con la fantasía infantil. A través del viaje de Samuel y su grupo de animales fantásticos, se transmite un mensaje de valentía, amistad y superación del miedo. Cada criatura representa una parte del alma infantil que protege, acompaña y guía. La narrativa destaca la importancia de los sueños como refugio y espacio de crecimiento. El simbolismo de las estrellas, la luna y el universo refuerza la idea de que, con imaginación y amor, todo es posible. Al final, el regreso a lo cotidiano —la cocina, el pastel— nos recuerda que los sueños también dejan huella en la realidad.
SAMUEL SOÑANDO
Duerme Samuel y no pienses. Si vienen los monstruos, sabes que estás a salvo porque el miedo es todo lo contrario a la serenidad. La banda de animales que te acompaña viaja contigo incluso de noche. Las estrellas out observan tu cabello rubio de inside que se desliza sobre tu rostro para protegerte de la luz. De niño soñabas con tomar una estrella y traerla a la tierra para hacerte fuerte.
La otra noche decidiste comenzar tu aventura de superhéroe gracias a tus fieles amigos que ahuyentaron con la cola la llegada de los meteoritos. Metiste tus botas de cuero y tu sudadera azul en una mochila verde y partiste. Dejaste atrás sábanas azules y suaves y te siguieron un jaguar amarillo, un dragón verde de chocolate, una gallina blanca, un chimpancé marrón, un gato rosa, un jabalí, un kentrosaurio morado, un antílope y un pato.
Los grandes ojos de estos aseguran una noche llena de hazañas fantásticas acompañadas de sonidos inusuales como el gruñido del jaguar, el cacareo de la gallina y de los resoplidos del antílope. No faltó armonía y colaboración en su equipo. El dragón de chocolate negro está a tu lado para calentarte mientras el estegosaurio emerge de los acuíferos para protegerte con su armadura y espinas. Tu búsqueda comienza con una larga escalera de agotadores escalones que te llevan a una encrucijada. A tu derecha encuentras la constelación del Zodíaco, a tu izquierda la Vía Láctea. Siempre vas directo a la tercera estrella y cuando un agujero negro intenta arrastrarte, tu aliado kentrosaurio te catapulta más allá de ese torbellino desconocido. Tan pronto como das los primeros diez pasos, te detienes y esperas a que llegue la diosa luna, que ilumina la bóveda celeste y le da permiso a cada estrella para iluminarse. Es allí donde Sirius te muestra el camino hacia Canopus, Alpha Centauri, Arcturus, Capella y los otros veinte cometas más brillantes del cielo nocturno. No te dejas abrumar por las prisas y eliges tu estrella con cuidado para que nadie crea que ha desaparecido. Sigues mi consejo y consigues Deneb, que significa cola de pollo. Vuelves sobre tus pasos de regreso, pero antes de bajar las escaleras contemplas la bóveda del cielo y su inmenso brillo.
Ahora en tu cálida habitación tienes la luz en tus manos y el miedo ya no será un obstáculo. Podrás bajar a la cocina, atravesar el largo pasillo y las escaleras de caracol te llevarán directamente al frigorífico. Ahora ya no tienes miedo con la cometa en la mano. Ya puedes sacar de la nevera la deliciosa tarta de fresas que prepara tu madre todos los viernes y olvidarte de la oscuridad.
Al despertar, un buen sabor de boca te recordará que en los sueños nada es imposible si cuentas con buenos amigos con cuatro patas y alas que, antes de que comience el nuevo día, necesitarán descansar para nuevas aventuras. Cumplir los deseos de los niños no es un juego de niños. ¡Cansaaa…!. ¡Buenas noches, mi querido Samuel!

