Massimo Maria Carpinteri, 2023-24, olio su tela, cm 30×60
EL CIRCO INFANTIL
SINOPSIS:
Este cuento es una delicada y poética metáfora sobre la infancia, la diferencia y el poder del juego en comunidad. A través del mundo del circo, se retratan con ternura las habilidades, miedos y sueños de un grupo de niños que, pese a sus particularidades, encuentran su lugar y fuerza en el colectivo. El texto celebra la imaginación como refugio y motor de crecimiento, y destaca la belleza de lo imperfecto. Es un homenaje a la niñez libre, valiente y llena de magia.
EL CIRCO INFANTIL
¿Qué no estás dispuesto a hacer por diversión? Virginia se aferra a la pierna de palo de su hermano Corrado, que está suspendido de lado como la Torre de Pisa sin caer, mientras el fuerte Archibaldo levanta irreflexivamente al tímido Arturo que con peluca verde, chaqueta azul y nariz roja se esconde entre el cuerpo flaco de Tomás. Un trabajo de equipo que sustenta a toda una familia de artistas, capaces de soportar las risas del público y las bolas y bolos que giran sobre sus cabezas. Los niños del circo ya han aprendido a mantener el equilibrio desde pequeños y su sinergia aumenta con cada encuentro.
Virginia pronto será la nueva atracción del circo y, entre estrellas y tul rojo, rotará su hula-hoop entre caderas estrechas y senos pequeños. Pronto dejará atrás las muñecas y las coletas para lucir zapatos de bailarina y mucho maquillaje. Su círculo giratorio atraerá a los espectadores distraídos y aburridos, como lo hace un león a través de un anillo de fuego.
Corrado será el nuevo presentador del circo infantil y conseguirá, entre pantalones largos, tirantes de colores y gafas gruesas, ocultar su pierna derecha, que es más corta que la izquierda. Su acentuado estrabismo le ayudará a mirar más allá de lo superficial y ya no será el diferente de la clase, sino el afortunado. Con esta nueva apariencia todos querrán tocarlo y abrazarlo y él se vengará desde lo alto de los zancos. Allí, con unos centímetros de más, se sentirá fuerte e invencible. Ahora nadie notará su paso lento y zigzagueante cada mañana. Sin embargo, muy poco sería suficiente para hacerlo feliz, como ayudarlo a subir o bajar escaleras.
Archibaldo había crecido demasiado lento para estar con adultos, pero lo suficientemente rápido para estar con niños. El bigote de gavilán es su verdadero atractivo y todo el mundo quiere tirar de él un poco. No es guapo y a menudo no tiene mucha gracia, pero en la pista puede levantar pesas y personas tres veces más pesadas que él con una mano. Por eso será el domador de fieras del circo que a golpes de su látigo despertará a los animales cansados y a los felinos saciados. No te preocupes si un leopardo se le acerca demasiado, Archibaldo siempre tendrá un as bajo la manga, una brocheta al curry.
Arturo se queda ahí inmóvil y asustado. Entre mechones verdes y flores en su ojal, su tarea es no distraerse. Si balancea su cuerpo hacia adelante, el pobre Tomás podría caer y si se deja ir hacia atrás arrastrará hacia abajo la pirámide humana que sostiene. El hermano menor, sentado sobre sus hombros, juega haciendo rodar en el aire bolas de dos colores y bolos de madera. Su maquillaje de payaso garantiza risas, mientras giran esferas y herramientas cónicas. Nadie podrá detener su deseo de entretener.
En el circo infantil, cuando cada momento encuentra su espacio, nace una maravilla. Si abandonas el miedo y te dejas llevar por la fantasía, la inconsciencia da el primer paso hacia la vida y el pesado paso de los años no quita la alegría y los sueños.
Si una de esas bolas se acerca, no te la metas en el bolsillo sino déjala volar muy alto para que la diversión no acabe, como hace un anuncio durante una película de aventuras.
Y ahora, niños, las puertas del circo se abrirán y después de dejar las seguras manos de vuestros ya cansados padres, entrad y admirad los encantos de la infancia. La entrada es gratuita para niños menores de seis años.
¡Buena diversión!
Y no olvidéis llevaros una foto de recuerdo de todo el equipo cuando os vayáis.

